No soy constante, eso es un hecho. ¿Es un hecho que no soy constante?.
El año que se va me dejó mucho. Creo que ha sido el año mas bipolar de toda mi vida.
Depuré mi agenda, y no se si eso me hace sentir orgullosa o solitaria.
Amargué un poco mi caracter, lo que no me ha traido buenas consecuencias en casa.
Le dejé ir para siempre, me dejó ir definitivamente.
Cierro este ciclo con él, como el pasado, con ganas de amanecer. Nos quisimos, nos dejamos, nos acercamos, nos alejamos y hoy nos amamos.
Aprendí mucho y seguramente seguiré aprendiendo
31 diciembre, 2009.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
domingo, 29 de noviembre de 2009
Asuntos pendientes
Me lastimaste. Dejé que me lastimaras y se convirtió en mi culpa. Al principio me creí la víctima, pero salí ganando yo. Aprendí. Te agradezco todo lo que aprendí en esos meses. Al principio la pasé bien, no lo niego. Te quería, eras especial. Sentía mariposas y dibujaba tu nombre en el cielo. Ya no. Poco a poco fuiste transformando mis sentimientos. Todos los días me acuerdo de tí. Le he dicho al viento lo que no te he podido decir. Yo se que lo sabes. Yo se que después de tanto platicarle al aire, habrás escuchado algo. Me he cansado de tu recuerdo constante. Ya me cansé de desearte la muerte. Nunca te la desee en realidad. Hoy, te dejo ir. Como lo he decidido varias semanas atrás. Se que no te irás de repente de mi como se fue tu persona. Pero también se que yo estoy ahi. Contigo. Ahora recordaremos igual. Deseo para tí lo que tu desees. Deseo también que no estés aquí.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
lunes, 14 de septiembre de 2009
martes, 8 de septiembre de 2009
Dieciocho horas en un automóvil son imperceptibles cuando se trata de un familiar. El agotamiento y la incomodidad se miniaturizan siempre que existe una meta. Su meta era llegar a Killeen, Texas desde la Ciudad de México en una camioneta.
El recorrido comenzó a las 5 am. Los pasajeros intercambiaban turnos para manejar. El paisaje de la carretera era hermoso. Ella lo disfrutó en los momentos que dejaba de dormitar. Se ponía sus lentes, y observaba los bellos contrastes que ofrecía el camino.
Solo hicieron dos paradas histéricas para cargar gasolina, aprovechadas para correr al baño. La escala más grande hasta entonces fue en el Puente Internacional de Columbia, la frontera entre Laredo y Nuevo Laredo. Como siempre, pasó sin ningún problema y reanudó su recorrido por Estados Unidos.
Llegó a su destino cerca de las 11 de la noche. La familia aguardaba su llegada. Ella se sentía feliz, pero nerviosa al mismo tiempo. En dos días sería la boda de su hermano.
Ella se encontró con su hermana, que decidió invitarla a pasar el fin de semana a su lado y con una prima que Ella, todavía no conocía. Esa noticia alivió su corazón.
Platicó con ellas hasta la madrugada y cuando al fin se decidieron a dormir, Ella no pudo soportar los ronquidos de su hermana. Ella fue la primera en despertar, y darse un baño para aprovechar el desayuno matutino del hotel.
Ese día sirvió para que Ella comprara el atuendo que usaría al día siguiente. El vestido estaba escondido entre mucha ropa, pero Ella, era cazadora de ofertas. Cuando lo vio, supo era el indicado.
La tarde transcurrió como debía transcurrir, y el día de la boda llegó como se esperaba.
El 5 de septiembre, los novios unieron sus vidas, en una ceremonia en la que Ella, no estuvo presente, porque tardó mucho tiempo arreglando su cabello.
El recorrido comenzó a las 5 am. Los pasajeros intercambiaban turnos para manejar. El paisaje de la carretera era hermoso. Ella lo disfrutó en los momentos que dejaba de dormitar. Se ponía sus lentes, y observaba los bellos contrastes que ofrecía el camino.
Solo hicieron dos paradas histéricas para cargar gasolina, aprovechadas para correr al baño. La escala más grande hasta entonces fue en el Puente Internacional de Columbia, la frontera entre Laredo y Nuevo Laredo. Como siempre, pasó sin ningún problema y reanudó su recorrido por Estados Unidos.
Llegó a su destino cerca de las 11 de la noche. La familia aguardaba su llegada. Ella se sentía feliz, pero nerviosa al mismo tiempo. En dos días sería la boda de su hermano.
Ella se encontró con su hermana, que decidió invitarla a pasar el fin de semana a su lado y con una prima que Ella, todavía no conocía. Esa noticia alivió su corazón.
Platicó con ellas hasta la madrugada y cuando al fin se decidieron a dormir, Ella no pudo soportar los ronquidos de su hermana. Ella fue la primera en despertar, y darse un baño para aprovechar el desayuno matutino del hotel.
Ese día sirvió para que Ella comprara el atuendo que usaría al día siguiente. El vestido estaba escondido entre mucha ropa, pero Ella, era cazadora de ofertas. Cuando lo vio, supo era el indicado.
La tarde transcurrió como debía transcurrir, y el día de la boda llegó como se esperaba.
El 5 de septiembre, los novios unieron sus vidas, en una ceremonia en la que Ella, no estuvo presente, porque tardó mucho tiempo arreglando su cabello.
domingo, 9 de agosto de 2009
El rechazado
Se que me arrepentiré pronto, lo se. La boda es dentro de tres semanas, no debería estar tentada a hacerlo. Se que a ‘el no le gustara, ni a nadie. Podría quedar en ridículo por esto si alguien se enterara, pero ya no puedo mas. Las ganas de esa azúcar, se han vuelto incontrolables, la sed de ese jugo de esa miel no se me quita. Estoy muriendo del deseo. La abstinencia de los últimos seis meses me vuelve loca. Se que me prometí a mi misma no hacerlo, por lo menos hasta la luna de miel, pero es inútil. Su aroma me ha hechizado, lo devorare todo, hasta que no quede rastro. Las piernas me tiemblan, siento un mar en mi boca. Pronto mis labios lo palparan
-Mmmmmh- Es delicioso. Me siento tan culpable, tan sucia, tan descarada… pero su aroma, su delicioso aroma… otra rebanada y borrare el rastro con menta, con mucha menta, hielos y lechuga.
Dios! ¿Porque lo hice? ¿Porque después de tantos meses y rutinas me di por vencida? Ya me imagino, parada en las zapatillas blancas de once centímetros, dos horas antes del gran día, con mi cuerpo desnudo, las medias abrazadas a mis piernas, y el collar de la abuela puesto deslumbrante, con mi vestido blanco con bordado de oro y swarovski. Primero una pierna, luego la otra, el vestido sobre mi pecho, adornando mis suculentos pechos y mi cabello dorado, solo para él. Los botones de la espalda. Uno, dos, trees… treees… treeees! No cierra! Mi vestido de dos mil ochocientos cincuenta dólares, no cierra. Sabía que no debía haber comido ese pinche pastel. Voy a necesitar un listón!.
-Mmmmmh- Es delicioso. Me siento tan culpable, tan sucia, tan descarada… pero su aroma, su delicioso aroma… otra rebanada y borrare el rastro con menta, con mucha menta, hielos y lechuga.
Dios! ¿Porque lo hice? ¿Porque después de tantos meses y rutinas me di por vencida? Ya me imagino, parada en las zapatillas blancas de once centímetros, dos horas antes del gran día, con mi cuerpo desnudo, las medias abrazadas a mis piernas, y el collar de la abuela puesto deslumbrante, con mi vestido blanco con bordado de oro y swarovski. Primero una pierna, luego la otra, el vestido sobre mi pecho, adornando mis suculentos pechos y mi cabello dorado, solo para él. Los botones de la espalda. Uno, dos, trees… treees… treeees! No cierra! Mi vestido de dos mil ochocientos cincuenta dólares, no cierra. Sabía que no debía haber comido ese pinche pastel. Voy a necesitar un listón!.
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